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En profundidad: Diaz: No limpiéis esta sangre

FICHA TÉCNICA:

Dirección: Daniele Vicari

Guión: Daniele Vicari, Laura Paolucci

Producción: Domenico Procacci

Fotografía: Gherardo Gossi

Montaje: Benni Atria

FICHA ARTÍSTICA:

Max Flamini: Claudio Santamaria

Alma Koch: Jennifer Ulrich

Luca Gualtieri: Elio Germano

Marco: Davide Iacopini

Etienne: Ralph Amoussou

Nick Janssen: Frabrizio Rongione

Anselmo Vitali: Renato Scarpa

Argumento:

Una película basada en los hechos ocurridos en 2001, en Génova, durante la conferencia del G8. Aunque la ciudad se había blindado para recibir a los dirigentes de las potencias mundiales, un grupo de activistas, la mayoría estudiantes, se encerraron en la escuela Díaz y fueron desalojados brutalmente por la policía. Según denunció Amnistía Internacional, en Génova tuvo lugar la violación de los derechos humanos más grave desde la II Guerra Mundial (1939-1945).

Si Rebelde (War Witch) de Kim Nguyen nos presentaba un tema tan escabroso como la vida de los niños-soldado en África y salía airoso mostrándonos una película llena de humanidad y poca casquería, Daniele Vicari juega a todo lo contrario en Diaz: No limpiéis esta sangre, una película que retrata un suceso casi desconocido sucedido en Génova durante la cumbre del G8 en 2001, un brutal episodio de violencia policial.

Esta película es de las que provoca sentimientos encontrados, una vez que te has logrado recuperar del trauma emocional y hasta físico que supone su visionado, ya que, aunque su valor testimonial es innegable, lo cierto es que la abundancia de sangre y violencia unido a un maniqueísmo patente hacen de ella una película de difícil digestión. Se echa de menos el desarrollo de un marco histórico más explicativo y una presentación más profunda de los personajes. El intento de mostrar este acontecimiento de forma coral hace que nos quedemos cortos en la mayoría de las historias que estos personajes presentan y queden numerosos interrogantes abiertos.

Quizás hubiera resultado más interesante hacer un documental con recreaciones, que no una cinta de ficción, ya que ésta termina yéndose por los caminos del efectismo y la exageración, más que por el naturalismo y el afán documental. Su intento de denuncia es efectivo, y no os confundáis, seguramente lo que pasó en aquella escuela italiana en 2001 es tan terrible como lo que nos muestran las imágenes, pero a veces es necesario algo de sutileza para no manipular, ni traumatizar a los espectadores.

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